En algún lugar de París...



... las lágrimas de café se caen.

-Avant midi-

A veces imagino la noche, el sueño, como algo parecido a un pacto que se rompe, alguien con quien acuerdas que te deje tranquilo, pero solo lo hace un tiempo, hasta que se olvida, y vuelve a usar sus brazos, sus tentáculos, su melodía dulce y silenciosa, que te confunde y te gusta y te hace olvidar, y te atrapa siempre.

-Apres midi-

Cuando la situación lo requiera, o simplemente a veces, hay momentos en los que uno no quiere someterse (aunque hay otras veces que si quiere, aunque esa voluntad sea una consecuencia de su propia maniobra de persuasión…) y se resiste, pero esa que juega contigo, te cuenta cuentos, te recuerda, te muestra tus propios recuerdos, de los que se vale para franquear tus barreras, casi sin que te des cuenta. Te retiene y te deja ir, te coge y te suelta, ¿Lo entiendes? Es algo innecesario.

Otra vez ARCO y otra vez DEFENSA (ni es un arco ni defiende…) y otra vez se unen esas dos palabras para recordarme lo que ya sabía… que no todo aquí es poesía, y que no he entendido bien, o no he sabido aceptar a otra sociedad diferente a la mía, y otra vez me he sentado aparte, con un aire que ellos confunden, con el único propósito de pasar desapercibido y la única conclusión de que ellos tampoco lo entienden, sin pretensiones que molesten o agravios que no son necesarios.